Estudio de las Profecías.

La Profecía Sellada de Daniel y el Apocalipsis

Profecía previa a estudiar

Esta profecía, más allá de la interpretación que se le da posteriormente con respecto a la tierra en la identificación del carnero y el macho cabrío (Daniel 8,18…), tiene una clara interpretación desde el cielo. Además, se corresponde con las siguientes predicciones del fin del mundo, en la profecía sellada del mismo Daniel (12:1-13) y en el Apocalipsis (11:1-13). Vamos a examinar estas tres profecías y ver lo que tienen en común.
La Interpretación desde el cielo es esta:                                        

El carnero de dos cuernos, son los Adán y los Eva. Hay diferenciación entre ellos (los dos altos, pero uno más que el otro, y también el más alto despuntó al último; ¿el más orgulloso al más humilde…?), lo que hace referencia seguramente a la diferencia de culpa posterior.
Hacía lo que quería y dominaba quiere decir que se nos dio libertad para hacer cuanto quisiéramos y nosotros íbamos contra el oeste, norte, y sur, pero no contra el Este que representa a Dios 8,4 (por donde nace el Sol). Ahora llega el macho cabrío que viene desde occidente (la muerte, la puesta de sol), ataca al carnero y le rompe los dos cuernos 8,7. El demonio tienta a Adán y Eva. Por Eva que le cree cae Adán quien ‘la’ quiere a ‘ella’ (el más alto despunta al último). Los derribó en tierra. El macho cabrío se hizo muy grande, pues el diablo juntó a muchos con él. Recordemos que este está representado aquí como un cuerno magnífico en el macho cabrío. Este es Luz Bella, hermoso como era 8,8. Dice que cuando era más fuerte se rompió y despuntaron otros cuatro orientados a los 4 puntos cardinales. Estos puntos cardinales representan a la tierra. El demonio y los suyos han sido vencidos cuando Dios ha dicho basta. Pero de su situación perdida (un cuerno más pequeño de uno de esos cuatro), reta a Dios (crece hacia el Este y la tierra del Esplendor 8,9). Este es el momento de su chantaje que ya hemos comentado: “Si me matas a mí, mátalos a ellos también que fueron traidores igualmente”, aunque algunos no se levantaran o bien se recondujeron antes de la batalla final (Evas), y otros lo hicieron por amor, no por odio ni codicia (Adanes).

Daniel 8:1-17  El año tercero del reinado del rey Baltasar, yo, Daniel, tuve otra visión después de la anterior.  2  Contemplaba en la visión que me encontraba en Susa, plaza fuerte de la provincia de Elam, en la orilla del río Ulay.  3  Levanté la vista y vi un carnero que estaba en pie junto al río. Tenía dos cuernos; los dos cuernos eran altos, pero uno más que otro y el más alto había despuntado el último.  4  Vi que el carnero embestía contra el oeste, el norte y el sur. Ninguna bestia podía hacerle frente, nadie escapaba a su poder. Hacía lo que quería y dominaba.  5  Estaba todavía reflexionando, cuando vi un macho cabrío que venía de occidente, recorriendo toda la tierra sin tocar el suelo; el macho cabrío tenía un cuerno magnífico entre los ojos.  6  Llegó hasta el carnero de dos cuernos que yo había visto en pie junto al río y se lanzó contra él con todo el ímpetu de su fuerza.  7  Vi cómo se acercaba al carnero y le embestía, enfurecido contra él, rompiéndole los dos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerzas para hacerle frente; lo derribó en tierra y lo pisoteó, sin que nadie librara al carnero de su poder.  8  El macho cabrío se hizo muy grande y cuando era más fuerte, el cuerno grande se rompió y en su lugar despuntaron otros cuatro orientados a los cuatro puntos cardinales.  9  De uno de ellos salió otro cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur, hacia el este y hacia la Tierra del Esplendor.  10  Creció hasta alcanzar el ejército del cielo, derribó por tierra una parte del ejército y pisoteó sus estrellas.  11  Llegó incluso hasta el Jefe del ejército, suprimió el sacrificio perpetuo y socavó los cimientos de su santuario.  12  Le entregaron el ejército, en lugar del sacrificio instauró la iniquidad y tiró por tierra la verdad; y en todo cuanto emprendió tuvo éxito.  13  Oí entonces a un santo que hablaba, y a otro santo que le preguntaba: «¿Cuándo tiempo durará la visión: el sacrificio perpetuo, la iniquidad desoladora, el santuario y el ejército pisoteados?»  14  El otro respondió: «Dos mil trescientas tardes y mañanas; después el santuario será rehabilitado.»  15  Mientras yo, Daniel, contemplaba la visión e intentaba comprenderla, vi de pronto delante de mí a alguien con aspecto humano,  16  y oí una voz humana junto al río Ulay, que gritaba: «Gabriel, explícale a éste la visión.»  17  Él se acercó a donde yo estaba y, cuando llegó, caí de bruces asustado. Me dijo: «Hombre, debes comprender que la visión se refiere al tiempo final.» 

Este llamamiento a la justicia que Dios no puede ignorar porque Es el que Es, hace que junto a los más traidores caigan todos los Adanes y los Evas; estos son las estrellas que caen, puesto que fuimos ángeles (que mal suena esto) y descritos aquí como estrellas 8,10. Nótese que el golpe al carnero habla de la tentación en la que caímos (Eva y Adán), esta caída de las estrellas, de nosotros, se refiere a la consecuencia o resultado de aquel golpe, tras el chantaje. Véase también que el carnero con dos cuernos, representa que nuestro destino (Adán-Eva) está unido, es el mismo y además que a esos cuernos le sigue un cuerpo entero (un pueblo de adanes, evas; todos nosotros los hombres después); tal y como un cuerpo entero sigue al cuerno del macho cabrío de un cuerno (Satán y sus ángeles caídos).
 Es la apelación a la justicia la que nos hace caer con el demonio, no en sí mismo el pecado de los Adanes que fue por amor y podría haber sido perdonado.

La rebelión en el cielo fue de magnitudes muy importantes, dice que cayeron 1/3 de las estrellas en el apocalipsis Apo 8,12. Llegó hasta Dios (jefe del ejército), pues Él solo encontrará como manera de salvarnos sacrificar a su Hijo. Suprimió el sacrificio perpetuo, podría referirse en una lectura desde el mundo a la cancelación de la Eucaristía para la mayor parte de los fieles (hecho que ocurrió durante el coronavirus, esta perspectiva la estudio más adelante en Daniel 12). Desde el cielo el sacrificio perpetuo (suprimió) se refiere al amor de Dios hacia nosotros, que no cesa como tal, pero si se corta la donación del Espíritu Santo, pues ya no lo podíamos contener; además, se refiere al amor de nosotros hacia Él. Cuando yo digo que me sacrifico por mis hijos para llevarlos a actividades extraescolares un día sí y otro no, no estoy hablando de un sacrificio cruento sino de un acto de amor hacia ellos, un sacrificio continuo. Recordemos que el amor es donarse.
En el 8,12, dice “Le entregaron el ejército, en lugar del sacrificio instauró la iniquidad y tiró por tierra la verdad”, después en la tierra, Satán tiene a su cargo el ejército de los caídos, a los demonios, y no hace más que engañarnos para matarnos.

13 «¿Cuándo tiempo durará la visión: el sacrificio perpetuo, la iniquidad desoladora, el santuario y el ejército pisoteados?»  14 El otro respondió: «Dos mil trescientas (2300) tardes y mañanas; después el santuario será rehabilitado.


Aquí hay una discrepancia con el tiempo que luego da el mismo Daniel 1290 días y el Apocalipsis 1260 días. Estos últimos se refieren al mismo tiempo y tiene una explicación 1290 y 1260, pero ¿por qué aquí pone 2300, es decir, 1010 días más? Este tiempo no es el tiempo desde un momento de nuestra tierra hasta el fin del mundo. Es el tiempo desde que caímos del cielo (suprimió el sacrificio perpetuo) hasta el fin de los tiempos y aquí además incluye cuando el santuario será rehabilitado. Según decía el Apocalipsis 20,2 una vez destruido el mundo permanecerá el demonio inmovilizado durante 1000 años y después volverá a atacar el campamento de los santos y la ciudad amada (el cielo), y entonces por fin será destruido. Ya he explicado por qué es esto en El final del Apocalipsis. :: 1000 años de purgatorio para aquellos que mueran cercano el fin del mundo y necesiten esa purgación (seguramente para muchos de nosotros); si Dios rompiera el tiempo ahora ¿no sería injusto que los que necesiten purgación no la tuvieran? Añadir 1010 a todo el periodo desde la traición del cielo hasta la restauración del santuario creo que se refiere a esos 1000 años de espera con satán inmovilizado hasta que se inicia la última batalla y quizá esos 10 al tiempo en que se acaba definitivamente con los demonios. Los 30 (1290-1260) creo que se refieren al desenlace final. En fin, es una forma de decir dos cosas con el mismo número, porque 2300 tardes y mañanas son días a los que se les quita la noche. Contando desde y hasta el crepúsculo más visible (crepúsculo civil se llama):

1 año en Jerusalén (sin noches):  4769:20:46 horas. 
6 años en Jerusalén tiene (sin noches): 28616:04:36 horas. (x 6 años) 
0.3 años son 109.5 días es decir: 4769:20:46 horas. 
Total (6.3 años en horas luz sin noche): 30238:14:06 horas. (/24 horasxdía=)  
Total (6.3 años en días luz sin noche): 1259.93 días.  

Lo que quiere decir que a partir del 1259.01 al 1259.99 estamos dentro del día 1260. Los decimales nos hablarían de una hora dentro de ese día. Es decir, que 2300 días sin noche también son 1260 días.
Es importante saber que no se trata de horas de sol, sino de horas del día sin noche, es decir, contando el crepúsculo. He tomado los datos de https://salidaypuestadelsol.com/sun/jerusalem contando en la ciudad de Jerusalén un año normal + 109 días y medio (desde 29 abril al 15 de Agosto ambos incluidos y sumado medio día del 16 de agosto). No obstante, esto se cumple iniciando los 109.5 días (0.3) en cualquier día desde el 1 de abril al 25 de agosto. La fórmula utilizada por esta web está en https://en.wikipedia.org/wiki/Sunrise_equation, es bastante compleja y no creo que estuviera disponible en tiempos de Daniel.
Así, podemos sacar una fecha o no del fin del mundo, lo seguro es que:

16Gabriel, explícale a éste la visión. 17 Él se acercó a donde yo estaba y, cuando llegó, caí de bruces asustado. Me dijo: «Hombre, debes comprender que la visión se refiere al tiempo final.”

La resolución de esta profecía, Sí nos habla de que estamos ya en el tiempo final.

[Este párrafo lo añadí el día 14-3-2020. En medio de la pandemia del coronavirus han cerrado parroquias en Italia y en España. En una interpretación desde la tierra (recordemos que casi siempre habla de manera dual), el cuerno pequeño podría referirse al Virus que provoca todo lo siguiente: suprime el sacrificio perpetuo, alcanza al ejercito del cielo (creyentes confinados en sus casas, sacerdotes…), y otras cosas que igual están por venir… Aquí los cuatro cuernos podrían ser grandes naciones del mundo o el mundo en general -4 puntos cardinales-, de China sale el Virus. Crece hacia el Sur, Este, Tierra del esplendor, pude referirse a por donde sale el Sol, la Iglesia, los creyentes, también musulmanes… Bueno, es una supresión temporal y a la generalidad de fieles no a los curas y jerarquía, pero esta se ha dado por primera vez en la historia, pues nunca la historia del hombre fue tan global, creo yo. Bien, quizá esto simplemente son señales puestas por Dios para nuestra conversión. Esta perspectiva la estudiaré un poco más adelante, en Daniel 12. El 28/7/2020 he añadido nuevas anotaciones con respecto al virus.] 

La equivalente en el Apocalipsis que usa los mismos números

En 11.1 comienza midiendo el Santuario de Dios y el altar, pero no mide el exterior que ha sido entregado a los gentiles. Nosotros, los caídos Adanes-Evas, somos el exterior, los gentiles, son los demonios. Nos pisotearán durante 42 meses. De nuevo 42 meses es igual a 1260 días, lo mismo que 3,5 (años) que se usará después también aquí. Esto, además, nos dice que lo dicho en estos versículos, se refiere a nosotros, y a los caídos.

3,5 años x 12 meses = 42 meses, x 30 días = 1260 días

Es importante entender qué son estos periodos. Son periodos iguales, pero tomados o agrupados de diferentes maneras; meses, días, años. Y las agrupaciones cambian según la profecía (aquí son 3,5 días, en otra, tiempos), lo que nos dice que no es importante el tiempo en sí mismo, sino la relación de equivalencia entre estos números: 3,5; 42; 1260 y lo que determina cada uno. En la profecía sellada de Daniel, que analizo después de esta, dice que todo se cumplirá cuando pase “Un tiempo, tiempos y medio tiempo, y todas estas cosas se cumplirán cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del Pueblo santo.» (en otras traducciones pone “2 tiempos” en lugar de “tiempos” y en otras directamente suman: en tres tiempos y medio).  

Esto nos habla de todo el tiempo transcurrido desde la traición hasta el fin del mundo, pero al mostrarlos de manera diferente, muestra los lugares por los que hemos pasado, de nuestros periodos de vida o de momentos críticos en nuestra historia desde el cielo:

  1. En el cielo (3,5).
  2. Tras la traición todavía no en la tierra (42, Caín, Abel, vivíamos cientos de años, hablábamos con Dios…).
  3. En la tierra antes de la cruz (1260, no podemos retener el Espíritu, ya no vemos a Dios ni le hablamos directamente, y vivimos, 120 años como mucho Gén 6:3. Ver Lógicamente p.159).
    ½ Después de la cruz (este sería el último ½), puede ser referido como 1290 (Daniel 12, 1260+30), aunque creo que 1290 se refiere más al momento final, periodo muy aludido en las profecías. Aquí (hoy), vivimos también 120 años a lo sumo.

Apocalipsis 11:1-13  Luego me fue dada una caña de medir parecida a una vara, diciéndome: «Levántate y mide el Santuario de Dios y el altar, y a los que adoran en él.  2  El patio exterior del Santuario, déjalo aparte, no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la Ciudad Santa 42 meses.  3  Pero haré que mis dos testigos profeticen durante 1260 días, cubiertos de sayal».  4  Ellos son los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra.  5  Si alguien pretendiera hacerles mal, saldría fuego de su boca y devoraría a sus enemigos; si alguien pretendería hacerles mal, así tendría que morir.  6 Estos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva los días en que profeticen; tienen también poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y poder de herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran.  7  Pero cuando hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará.  8  Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.  9  Y gentes de los pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y medio: no está permitido sepultar sus cadáveres.  10  Los habitantes de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra.  11  Pero, pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie, y un gran espanto se apoderó de quienes los contemplaban.  12  Oí entonces una fuerte voz que les decía desde el cielo: «Subid acá.» Y subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.  13  En aquella hora se produjo un violento terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y con el terremoto perecieron 7.000 personas. Los supervivientes, presa de espanto, dieron gloria al Dios del cielo.

Nos habla también de la equivalencia en nosotros mismos en estos periodos de vida: en el cielo con nuestra persona y libertad igual que en la tierra, pero con naturalezas diferentes. Es una forma de decir que nuestra vida en la que nos lo jugamos todo, se dio en periodos de tiempo diferentes en tamaño, pero iguales en importancia; es decir, la traición del cielo fue realizada por toda la humanidad (antes de ser hombres) a la vez, en un corto espacio de ‘tiempo’. El momento en el que quedó confirmada nuestra traición, en el que estábamos junto a Dios, pero no en Dios, fue otro tiempo, y por fin en la tierra, a la que llegamos por generaciones, lo que se extiende durante más tiempo. Pero a la vez tienen el mismo valor, pues son partes de nuestra historia en la que se decide nuestra Vida o muerte. El último medio tiempo, desde la pasión al final, quizá viene a decirnos, (hablo de la medida, ½) que está en referencia al penúltimo, que también se da en la tierra, o que estamos en las mismas condiciones (hombres, 120 años), pero que dura menos.
De cualquier forma, el uso de estos números relacionados, son una manera de hablar también de uno de los periodos (cielo, medio, tierra) e incluir de manera ambigua u oculta, otros más que hayan podido compartir la misma circunstancia. Por ejemplo, luego sigue:

2 El patio exterior del Santuario, déjalo aparte, no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la Ciudad Santa 42 meses3 Pero haré que mis dos testigos profeticen durante 1260 días, cubiertos de sayal»

El número 42, nos habla del 2º periodo El patio Exterior del Santuario ha sido entregado. Nosotros, cuando ya habíamos sido captados, y todavía no estábamos en la tierra (aunque en el 3º también se cumple, y en la última ½ para muchos).
Los dos testigos, creo, son el Espíritu Santo y Jesucristo (dos candeleros y dos olivos), ambos fuente de luz y parte del árbol que da aceite. En la tierra, nadie ve a Dios Padre, pero sí podemos sentir al Espíritu Santo y a Cristo quien además se hizo hombre (11:3 testigos). Los gentiles, son los demonios y quizá los Eva. Aunque ese 1260 se refiera también al periodo de la tierra o a todo en general, incluye al del cielo en el que también los ‘testigos’ dan testimonio, tal y como lo hacen en la tierra. Cuando lo dicho se cumple en los dos lugares parece usar el número que los abarca. Dice: “Tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva”, para que no reciban Espíritu Santo o agua de Vida aquellos que se levantaron (esto también se da en la tierra). Y esto de la rebelión del cielo:

Pero cuando hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará

Dice que, para nosotros, el Espíritu Santo quedará muerto y seremos separados del árbol, es decir, estaremos vacíos por acción de la Bestia, que después de ser vencida (sale del abismo) por acción de estos dos testigos (terminado de dar testimonio), hará su chantaje valiéndose de la justicia, y la Bestia no será expulsada todavía. Los vencerá y matará se refiere al Espíritu y hermandad en Cristo que perdimos en el cielo, no a ellos en sí mismos, pues ellos eran (y son ahora), testigos de Dios en nosotros.

8 Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.  9  Y gentes de los pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y medio: no está permitido sepultar sus cadáveres.

Decíamos que uno es el Espíritu perdido (uno de los testigos), el otro es Cristo. Tengamos en cuenta que 3’5 hace referencia a todo el periodo, pero hablando de la última parte, si la última mitad es desde la pasión hasta el final, ¿por qué decir 3,5 y no 3? Quizá por lo mismo por lo que 10.1 y 10.9 forman parte del mismo número 11; nombrando el 11 nombras todo lo contenido. También podría hacer referencia a que será al recibir el juicio cuando nos “transfiguremos” realmente en lo que seremos, lo que vivimos ahora del Espíritu son primicias, y que a Cristo lo viviremos entonces en cielo, visible y formando parte de nuestro árbol. Expuestos en “la gran ciudad”, dice “se llama Sodoma o Egipto”; Sodoma como representación del pecado y Egipto como representación de la esclavitud de ese pecado, de habernos sometido a Satán; “allí donde también su Señor fue crucificado”, hace referencia al mundo o más bien, como decía, al propio pecado en el que hemos caído en el cielo. En ese pecado (o naturaleza pecadora) es donde el Señor entrará para salvarnos en la cruz. Es una decisión que se dio ya en el cielo. Ese ofrecimiento o aceptación por la que más tarde se creará el mundo (por esto no se nombra Jerusalén como el lugar de la cruz).
Así, esos cadáveres somos nosotros mismos y los demonios sin Vida, con la falta de Espíritu, y de Cristo. ‘No está permitido enterrar los cadáveres’, nos dice que no solo a nosotros, sino tampoco los demonios (los más rebeldes) aunque vencidos ya, se les puede enterrar; Dios no los destruye para, utilizándolos, recuperarnos en plena justicia.
10 Los habitantes de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra. Estos ‘habitantes de la tierra’, creo que se refiere sobre todo a los demonios, los malvados y muchos Evas, (que fueron vencidos por Dios al perder el Espíritu), quienes tras hacer el chantaje se sienten seguros, unidos a nuestro destino (al de los Adanes). Tras el chantaje, todos estos quedan aliviados, pues piensan que las consecuencias que esperaban sufrir por el levantamiento fallido, se iban a quedar en nada.

11 Pero, pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie, y un gran espanto se apoderó de quienes los contemplaban. 

 Tres y medio, simboliza entonces toda la historia del hombre, desde la traición hasta el final del mundo. Será entonces cuando se haga el juicio, y los demonios no serán ya necesarios pues toda justicia se habrá cumplido. Será entonces cuando veamos a Jesucristo venir desde las alturas dicen las escrituras. En cualquier caso, serán visibles para nosotros, veremos a Cristo y al Espíritu o la ausencia de Él para quien no lo tenga. Otra lectura de este versículo nos pondría en el día de la pasión, la cual es inicio del ultimo medio. Después de la pasión, el Espíritu vuelve a nosotros, gracias a Cristo que viene como hombre y como digo, nos valida. Dios abre el mar rojo, corta las cadenas que nos unían al faraón y gran espanto se apoderó de los demonios, puesto que se quedan sin rehén, sin escudo. Los Eva seguirán no obstante sordos, por lo que su destino una vez separado de el de los Adanes, es incierto. En aquella hora, se puede referir a la misma pasión: hubo un violento terremoto y la décima parte de la ciudad se derrumbó, perecieron 7000 personas. No sé si hubo un terremoto entonces en Jerusalén o habla figuradamente. De cualquier forma, salvo que 7000 fuera un número simbólico, no parece gran cosa comparado con toda la humanidad, ni tampoco una décima parte de la ciudad. Ambas interpretaciones son viables, aunque más adelante del libro del Apocalipsis habla del fin del mundo y quizá aquí no. De cualquier forma, como las profecías de Daniel, habla de estos periodos en particular, pero también agrupándolos; es por eso que usa las mismas cifras, aunque cambiadas en las unidades o en cómo se agrupan.
Lo importante finalmente es saber distinguir que estas etapas se han dado en nuestra historia; no es lo principal concretarlas exactamente, porque, además, como vengo insistiendo cansinamente, mucho se ha escrito intencionadamente de manera ambigua o para mostrar esa dualidad o información doble de nuestras distintas etapas. Todo esto queda confirmado en la exégesis de Una gran señal apareció en el cielo (Apo 12,1-5) p.131

.3,5 años x 12 meses = 42 meses, x 30 días = 1260 días
Números equivalentes agrupados de distinta forma.
1260/365 = 3,452 años ~ 3,5.
1290/365 = 3,53   años ~ 3,5.
3,5Habla del primer periodo, de nuestra traición en el cielo, o de lo que ocurrió allí, o de lo que se inició allí (a la vez habla de toda la historia 3,5=42=1260). También hace referencia al final o último medio periodo.
42Habla del 2º periodo, cerca de Dios, pero no en Dios (Caín y Abel). A la vez habla de toda la historia 3,5=42=1260 años, meses, días
1260Tercer Periodo. En la tierra antes de la pasión. A la vez habla de toda la historia 3,5=42=1260 años, meses, días.
1290(Daniel 12). Estos 30 añadidos quizá para hacer referencia al tiempo final o desenlace.
1335Juicio o Reparto para los salvados. 1335/365=3,65 (La Justicia en un Número) Reparte entre los días de un año, la centésima parte de un año para cada día. Esto no es nada frecuente en una operación matemática.
2300Final del Universo (Daniel 8). Ciudad de Dios reconstruida. Se añaden 1000 años de purgatorio para los que lo necesiten de los últimos en vivir en el mundo, hasta la restauración del Santuario (Apocalipsis 20,2 ver p.137). Además 2300 tardes y mañanas (como dice) son = ¡1260 días también! Contando el día sin las noches, es decir contando el crepúsculo más visible (el crepúsculo civil). Este dato es tomado hoy con segundos por una compleja fórmula matemática que no creo estuviera disponible en tiempo del profeta Daniel (ver punto siguiente o https://salidaypuestadelsol.com/sun/jerusalem).

La profecía Sellada de Daniel

Daniel 12:1-13  «En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran Príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvará tu pueblo: todos los que se encuentren inscritos en el Libro.  2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno.  3 Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.  4 «Y tú, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del Fin. Muchos andarán errantes acá y allá, y la iniquidad aumentará.»  5 Yo, Daniel, miré y vi a otros dos que estaban de pie a una y otra parte del río.  6 Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: «¿Cuándo será el cumplimiento de estas maravillas?»  7 Y oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, jurar, levantando al cielo la mano derecha y la izquierda, por Aquel que vive eternamente: «Un tiempo, tiempos y medio tiempo, y todas estas cosas se cumplirán cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del Pueblo santo.»  8 Yo oí, pero no comprendí. Luego dije: «Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?»  9 Dijo: «Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del Fin.  10 Muchos serán lavados, blanqueados y purgados; los impíos seguirán haciendo el mal; ningún impío comprenderá nada; sólo los doctos comprenderán.  11 Contando desde el momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominación de la desolación: mil doscientos noventa días. [1290] 12  Dichoso aquel que sepa esperar y alcance mil trescientos treinta y cinco días. [1335]  13  Y tú, vete a descansar; te levantarás para recibir tu suerte al Fin de los días.»

En la primera parte de Daniel 12 parece hablar desde el cielo de lo que ocurrirá al final de los tiempos. Es decir, parece que habla desde el cielo antes de todo. Desde el 12:1 al 12:4 dice los que se salvarán (futuro) llegado el final (los inscritos en el libro de la vida), y que los muertos recibirán un juicio, parece decir, lo que les llevará a la vida eterna o a la condenación. Los doctos brillarán como luz del cielo…
¿Cuándo será el cumplimiento de estas maravillas? En 12:7- continúa hablando desde el origen en el cielo, y esta vez dice que debe pasar toda la historia del hombre (3’5 tiempos), que abarca la traición en el cielo (-1-), cerca de Dios pero no en Él (Caín y Abel, vivimos 800 años, todavía lo vemos y hablamos con Él -2-), en la tierra antes de la Pasión de Cristo (vivimos 120 años máximo -3-) y después de la Pasión (1/2 tiempo). Esto lo he explicado ya en el punto anterior.
Entonces le pregunta ¿cuál será la última de estas cosas? Y ahora vuele a hablar del fin de los tiempos; realmente se sitúa un poco antes de que se dé: Contando desde el momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominación de la desolación: mil doscientos noventa días. Añade 30 al 1260 (1260=42 meses, 3’5 años).
Entre medias, en 12:5 al 12:7 nos habla de los que le dan el mensaje. Uno está sobre el río, cuya agua debe representar el Espíritu Santo. Entre los tres, junto a los dos de los lados del Río, podrían representar las personas de la trinidad, pero el hecho de jurar por el que vive eternamente (12:7) hace que esto no cuadre del todo. Otra posibilidad es que fueran dos profetas ya nombrados en otros lugares, pero estos, si fuera así, no logro identificarlos. En este caso el que está sobre el Río, sería la persona de Cristo, y el Río el Espíritu Santo que en su persona alcanza la máxima intensidad.
[Esto lo añado el 26/7/2020]
Así en 12:11 nos da un periodo anterior a este final. Es decir, nos dice cuándo ocurrirá “desde un cuándo”. Desde la tierra, podemos poner esta “abolición del sacrificio perpetuo” en el momento en el que globalmente se cancelaron las eucaristías para la mayor parte del mundo (no para los sacerdotes). Como no ocurra una catástrofe superior a esta, ese podría ser el día señalado. Esto lo he explicado al final de la primera parte de la profecía de Daniel, un poco antes p.147 (también como observación durante los efectos del COVID-19).
Aquella “abolición” la situaba en 14-3-2020 (+-30 días). Lo que nos pone tras 2300 días el final en el 2026 (en Daniel 8 pone 2300 mañanas y tardes no 1290 días como aquí), lo que se aproximaba a mis apreciaciones durante todo el ensayo.
Y ¿por qué pone dos cifras diferentes el mismo profeta: 1290, 2300? ¿Por qué en Apocalipsis 11:1-13 y en Apo 12:1-5 utiliza 1260 días (42 meses = 3’5 años)?
Ya hemos visto que 2300 mañanas y tardes equivalen a 1260 días (quitando las noches, contando el crepúsculo civil). Es una manera de dar dos informaciones con el mismo número (mismo valor), pero ¿por qué aquí utiliza 1290 y no 1260 (=42 meses, 3,5 años)? Parece que habla de algo que ocurrirá en un espacio corto de tiempo 1260=>1290. Estos 30 de diferencia nos hablan del final. Si 1260 son los 3’5 tiempos, o los 42 meses, nos está diciendo que ya estamos ahí (esto me parece evidente por lo que nos rodea y por la propia resolución de estas lecturas), y que lo añadido +30 (en 1290) nos dice que estos 30 serán el desenlace final y serán especiales (¿cuál será la última de estas cosas?). Por otra parte, en (12:11) dice: contando desde la abolición … y la instauración de la abominación de la desolación. Es decir, parece que sean dos cosas próximas en el tiempo, pero diferentes. Esto hacemos nosotros cuando ponemos origen en un tiempo, determinado por dos cosas, sino solo diría “desde una de ellas”. Aquí parece que diga desde que ocurre esto, junto a la consecuencia de esto…
Si pensamos que el 14/03/2020 (+/- un mes), se “abolió el sacrificio perpetuo” en las Eucaristías (globalmente –mundialmente- para la mayor parte de los fieles no sacerdotes), “instalada la abominación de la desolación” puede referirse a algo que está por suceder, todavía peor que lo anterior (la abolición del sacrificio perpetuo fue algo temporal, pero “instalada” suena a algo más definitivo). Quizá ocurra algo en los próximos meses o este año contando desde el 14/03/2020 (+/- un mes), que empeore aún más la situación (quizá relacionado con el coronavirus). No sabemos.
Fechas importantes que podrían devenir de todo esto son:

  • Hasta 14/3/2021 (mera suposición por la cercanía de un año desde la abolición del sacrificio, podría darse la instauración de la abominación de la desolación).
  • Si usamos la misma relación que encontramos entre 2300 y 1260, que ya se ha probado válida en el punto previo (contando días sin noche) tendríamos que:
    2300/1260=1.82539683
    2300 = 2300 días (+ 14/03/2020) =01/07/2026
    1290 * 1.82539683 = 2354.7619 (+ 14/03/2020) =24/08/2026
    1335 * 1.82539683 = 2436.90476 (+ 14/03/2020)= 16/11/2026
    Lo que querría decir que lo peor duraría desde el 2/06/26 al 27/07/26 o 18/10/26, porque luego dice dichoso el que llegue al 18/10/2026 (1335).
  • Otra posibilidad: Al origen 14/03/2020, sumamos los días reducidos (2300=1260, contando las noches).
    1260 días + 14/03/2020 = 26/08/2023
    1290 días + 14/03/2020 = 25/09/2023
    1335 días + 14/03/2020 = 09/11/2023

Dado que parece que son dos cosas distintas (la abolición… y la instauración). Quizá habría que sumar estos días a la fecha en la que se diera la instauración de la abominación de la desolación, que realmente no sabemos cuándo será.
Entonces, esto sería por dar fechas desde la tierra, aunque no tengo mucha confianza en estas. Yo me quedo especialmente con su significado desde el cielo, que es muy esclarecedor con respecto a nuestra fe, porque desde ahí nos habla claramente de esas etapas que hemos vivido, y cuadra herméticamente con el resto de la biblia. Las fechas desde la tierra, podrían ser o no (esta se aproximaría a mi fecha calculada 2025, aunque aquí da un año más o dos menos).
Volviendo a la interpretación de cielo, el final de Daniel 11: 40-45, los versículos que anteceden al versículo de Miguel (12:1), hablan también de la derrota de Satán en el cielo (Daniel 12 tiene una lectura más completa también desde el cielo, pero es muy parecida a la del apocalipsis por lo que he preferido, estudiarla más desde la tierra). Así esto desde el cielo más o menos quedaría así:

Daniel 11:40-45  «Al tiempo del Fin, el rey del Mediodía se enfrentará a él; el rey del Norte irrumpirá contra aquél con carros, jinetes y numerosas naves. Entrará en sus tierras, las invadirá y atravesará.  41  Vendrá a la Tierra del Esplendor, donde caerán muchos, pero de sus manos escaparán los siguientes: Edom, Moab y los restos de los ammonitas.  42  «Extenderá su mano sobre los países: ni el país de Egipto escapará.  43  Se apoderará de los tesoros de oro y plata y de todos los objetos preciosos de Egipto. Libios y kusitas le seguirán.  44  Pero noticias venidas del Oriente y del Norte le turbarán; saldrá entonces con gran furor, con ánimo de destruir y exterminar a muchos.  45  Plantará sus tiendas reales entre el mar y el santo monte de la Tierra del Esplendor. Entonces llegará a su fin y nadie vendrá en su ayuda.

Entrará en sus tierras”, robará la Esencia, el Espíritu Santo. “la tierra del Esplendor”, el altar y los que lo adoran; Edom, Moab y resto de los amonitas pueden ser los ángeles fieles… “Egipto” los ángeles caídos. Oro y plata, como casi siempre representa al Espíritu. “Libios y kusitas le seguirán”, pueden ser los adanes y evas (no sé si hay alguna referencia histórica que los pueda así relacionar). 11.44 Noticias vienen de oriente, y del Norte le tumbarán. Oriente es por donde sale el sol, y representa a Dios, el Norte, pueden ser los fieles, o Cristo o Miguel (Norte, el primero). Esta es su derrota –tumbarán– (o primera derrota), pero “sale con furor a exterminar a muchos” se refiere al chantaje que dejó todo parado y le hizo revivir o salir del abismo. Tras el chantaje estamos junto a Dios, pero no en Dios (2º Etapa), estamos (11.45) “plantados entre el mar” (simboliza la muerte) “y el santo monte de la Tierra del esplendor” (Dios mismo y su altar y los que le adoran). “Entonces llegará su fin y nadie vendrá en su ayuda”. Cristo acepta o se ofrece para la pasión, final del escudo o chantaje a costa nuestra de Satán; creación del Universo… Este último versículo enlaza con 12.1.
Así parece más claro el orden, aunque en el capítulo 11, no queda despejado quién es el rey atacado y el que ataca, o yo no lo he sabido discernir claramente; en algunas traducciones al rey del Mediodía lo llaman rey del Sur, lo que tampoco me saca de dudas. De todas formas, el final de Daniel 11, que son estos versículos que hemos visto, parecen más o menos comprensibles en esta línea y, además, enlazan con lo que viene después (visto desde el cielo y pasando a la tierra).
Bien, dado que, como digo, lo más importante no es sacar una fecha concreta desde la tierra, estos tiempos nos hablan más de etapas. No las confundamos tampoco con un ciclo continuo de reencarnación; son la consecuencia del intento de salvación por parte de Dios, que queda realizado en la creación de la nueva Naturaleza Hombre, validada por plena Justicia. Estos 3’5 pasos son nuestra historia, incluida nuestra traición y salvación. Hay algunas religiones que vislumbran parte de esto y lo encuadran, como decía, en un ciclo continuo de reencarnación, y como casi siempre hay algo de verdad, pero no es nuestro destino o nuestro fin, sino que ha sido un medio de Dios para salvarnos, el cual, ha generado unas etapas determinadas y contadas.
Como siempre, mucho se me habrá pasado, pero por aquí va todo. El que tenga paciencia y lo estudie, seguro que llega a conclusiones más concretas que las mías.
Y siendo esto así, ¿para qué dejarla sellada? Quizá para confirmar este conocimiento, para que hoy conozcamos nuestra historia de salvación desde el cielo. O simplemente para que la apertura del sello, sea considerada señal de que Nuestro Señor está próximo a llegar.

Al hilo de todo esto, cuando en las escrituras leemos (Exo 20,5; Exo, 34,7; Num 14,18; Deu 5,9) que:

Éxo 20:5 No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.


Se refiere a lo mismo, a esos tres tiempos y medio. Cada una de esas generaciones son esos tiempos, periodos o eones o como queramos llamarlos. No dice nunca directamente “hasta la cuarta generación”, que sería lo normal; todo tiene una razón: hace diferenciación de ese medio tiempo. Porque el que vivió antes de la pasión cristo (3er tiempo), no vuelve a nacer después de la pasión (4º tiempo), pero con seguridad todos pasamos por el momento de la traición y por el posterior. Los que me odian aquí se refiere a todos los que salimos del Reino vacíos de Él, los millares son de entre estos últimos, los que finalmente conseguirán salvarse. No cabe otra cosa dentro de la justicia.

En Una gran señal apareció en el cielo también se utiliza la misma numerología.

La Profecía Sellada de Daniel