Estudio de las Profecías.

Una Gran Señal apareció en el cielo

Después de las 7 Copas, antes de los siete ángeles sin ‘nada’ (según el orden real), habla de la Gran Señal.

Terminamos con la estructura de 7 ángeles. Y seguimos hablando de la pasión contado como un relato. Vestida del ‘sol’ parece evidente, que es Cristo, la Esencia de Dios en su interior. La luna bajo sus pies creo que se refiere a los adanes, que reflejarán la luz del sol, es decir que escucharán y seguirán (muchos) su palabra; si nos fijamos en la luna, cuando la tierra o el mundo se pone en medio, se deja de ver o deja de reflejar el sol. Conforme más se cruza la tierra, menos se ve, incluso llega a desaparecer. Esto le pasa al hombre que pone las cosas del mundo por delante de Dios (y de nuevo nos habla de la intensidad del Espíritu Santo en nosotros, de nuevo Dios habla con la Naturaleza).

Apo 12:1-5Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; 2 está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. 3 Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. 4 Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. 5La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. 6  Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días. [ 7  Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron,  8  pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.  9  Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.  10  Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios.  11  Ellos lo vencieron gracias a la sangre del Cordero y a la palabra de testimonio que dieron, porque despreciaron su vida ante la muerte.  12  Por eso, regocijaos, cielos y los que en ellos habitáis. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.»]  13  Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón.  14  Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo.  15  Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente.  16  Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las fauces del Dragón.  17  Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.


La Virgen es reina y custodia nuestra, protectora y amantísima como una madre (recordemos: no mantiene la esencia exacta de Dios, pero ella nunca se vació, no traicionó ni en el cielo ni aquí abajo y además tomó nuestra naturaleza también). Las doce estrellas, supongo que serán los apóstoles, no las tribus.
En esta lectura se distinguen 3 partes. La primera del 1 al 6. La segunda del 7 al 13 y la tercera del 14 al 17.
En la primera 1-6, los versículos 1 Y 2, hablan del momento de la pasión. El sufrimiento de María en la pasión de Cristo (la espada), que es el momento en el que todos “nacemos” (o resucitamos como capaces de recibir el Espíritu Santo); el parto. Sabemos que María es Virgen, los dolores son los de nuestro parto (pasión de Cristo) en nuestra nueva nacida Naturaleza Hombre Capaz de Dios; como inciso antes de continuar añado esto:

Isa 66:7 Antes de tener dolores dio a luz, antes de llegarle el parto dio a luz varón. 8 ¿Quién oyó tal? ¿Quién vio cosa semejante? ¿Es dado a luz un país en un solo día? ¿O nace un pueblo todo de una vez? Pues bien: Tuvo dolores y dio a luz Sión a sus hijos. 9 ¿Abriré yo el seno sin hacer dar a luz – dice Yahveh – o lo cerraré yo, que hago dar a luz? – Dice tu Dios. 10 Alegraos, Jerusalén, y regocijaos por ella todos los que la amáis, llenaos de alegría por ella todos los que por ella hacíais duelo; 11 de modo que maméis y os hartéis del seno de sus consuelos, de modo que chupéis y os deleitéis de los pechos de su gloria…

El versículo Apo 12.3-4 nos presenta a otro participante en el relato, el Dragón rojo, que, aunque represente también al imperio romano (7 diademas, 7 colinas), es el mismo demonio y junto a él habla como siempre, y como presentación o título, de la tercera parte de las estrellas (o ángeles) que cayeron a la tierra por su culpa. Este demonio, en el momento de la pasión o parto, intenta devorar a Jesús, pues sabemos, de hecho, que fue tentado antes por varias veces. En la cruz ¿no iba a ser tentado por el demonio? ¿No le susurraría al oído: ¡grítales, ódialos…!? ¿No le hacían comentarios de desprecio los fariseos… ¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz!? Pero Él no cayó, el parto se dio en el amor y fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Ahora dice 6. La mujer huyó al desierto donde tiene un lugar preparado para ser alimentada durante 1260 días.
Bien, María va al desierto, tiene un doble significado, como tantas veces. Uno hablando del parto, como parto real de Jesús, en cuyo caso, hablamos del dragón rojo como el imperio romano, hecho histórico: María huye con cristo nacido porque Herodes lo quería matar; y otro, hablando del parto como la pasión, tras la muerte de cristo, y después de vivir el resto de su vida como mujer, María, estrella de la mañana, huye al desierto. Este desierto, son nuestros “cielos”, es decir, el universo, dentro del arco del tiempo. Dicen que María es la estrella de la mañana que consuela a las almas del purgatorio cuando la ven pasar (cristianos y no cristianos); que es la estrella que nos ilumina y guía hacia su Hijo. En este sentido se nombran los 1260 días (=42 meses = 3’5 años). Estos números representan toda nuestra historia de Salvación, nuestras etapas de vida (en el cielo junto a Dios, cerca de Dios pero no en Dios –Caín Abel-, y en la tierra), la profecía sellada de Daniel p.195, que utiliza la misma numerología para entender estas cifras.
Segunda parte 7-13. Comienza con la batalla en el cielo (7), la expulsión de Satán y los suyos y la victoria gracias a Jesucristo. La cruz, o la pasión se nombra solo por encima como la sangre del cordero (11) en referencia a los que se salvan gracias a Él. También nombra al mar y la tierra, quizá haga referencia a los condenados (mar=muerte) y los sordos (ceñidos a la tierra) “porque el diablo ha bajado donde vosotros con furor sabiendo que le queda poco tiempo”, o puede referirse a la tierra en general y es después de la pasión cuando más furioso está el diablo.
Tercera parte 14-17. Se repite el final de la primera parte, en la que el demonio perseguía a la virgen junto al niño, y la virgen huye al desierto por 1260 días (el 13 de puede pertenecer también a esta parte, sería el límite). Ahora nombra la misma huida, en las mismas circunstancias: en una es alimentada (6) y en otra se le dan las alas del águila grande (14), ambas simbolizan al Espíritu Santo. Hace ahora referencia al mismo tiempo que antes (1260) ahora tres tiempos y medio (1260 = 42 meses = 3.5 años). El 3’5 simbolizando también el tiempo completo de salvación de la humanidad, se usa más para hablar de lo celestial, lo no tangible, 1260 de lo terreno. En esta parte habla de María en los cielos (del universo, no ‘el cielo’, seguimos en el desierto); también hace referencia a veces a la última mitad (3 tiempos y medio). [Como nota, yo siempre he escuchado hablar de la ascensión de María a los cielos, no al “cielo”, no sé si es así o en cualquier caso si tiene alguna relevancia]. Finalmente, termina como la segunda parte, con el demonio enfurecido porque no puede alcanzar a la mujer, y decide hacer guerra al resto de sus hijos. Algo más difícil de interpretar es lo que viene justo antes de eso.
Lo de “como un río de agua vomitado” (15), puede referirse a que el demonio y sus secuaces intentan alcanzar a María que queda dentro del tiempo, directamente o valiéndose de las almas de los que se condenan, pero que no podrá por estar atado a la tierra, él y esas almas perdidas (no pueden subir hacia Dios). El agua suele hacer referencia al Espíritu Santo, no así el agua vomitada, o quizá intenta dañar a María con los que en el mundo aun pudiendo mantener el Espíritu Santo gracias a la pasión, no hacen más que perderlo siguiendo sus tentaciones. Es sabido que el demonio intenta dañar a Dios por medio nuestra; también seguramente a María que nos ama sobremanera, nos ama como nuestra madre. De esta última parte (16) se deduciría que las almas condenadas tienden hacia el centro de la tierra, es decir, que el infierno estaría allí como siempre se ha pensado, no en el centro del Universo (o no necesariamente en la zona más alejada de Dios Padre).


La Bestia

Apo 13:1 Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos. 2 La Bestia que vi se parecía a un leopardo, con las patas como de oso, y las fauces como fauces de león: y el Dragón le dio su poder y su trono y gran poderío. 3 Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó; entonces la tierra entera siguió maravillada a la Bestia. 4 Y se postraron ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia , y se postraron ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella?» 5 Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias, y se le dio poder de actuar durante 42 meses; 6 y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo. 7 Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. 8 Y la adorarán todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero.

Esta primera parte nos habla de la bestia surgida del mar. Y esta bestia representa a los ángeles caídos. El mar es el agua turbia o sucia, que no es pura. El mar también simboliza la muerte. Muerte de ser o mejor de no tener el Agua de Vida. La serpiente antigua o Satanás es quien convence a los ángeles caídos, les da el poder de bestia, ellos también odian. En esta “Bestia” está incluido el propio Satanás que forma parte de los ángeles caídos. (Luego en Apo 17:11 dice: Y la Bestia, que era y ya no es, hace el octavo, pero es uno de los siete). Así, la cabeza herida de muerte que se curó es el propio Satanás, quien después de ser vencido por la espada en el cielo, es “curado” para cumplir con toda justicia en la salvación de los adanes en la tierra ver Justica y Redención en Jesucristo p.107. Cuando dice la tierra entera siguió al dragón, se refiere a que todos los que estamos en la tierra de una manera u otra hemos seguido al Dragón (o le hemos creído a él si somos evas, o a los evas si somos adanes); es decir se cumple que la tierra entera lo siguió, no así los ángeles fieles que no cayeron a la tierra. Todo lo que dice después también se refiere a lo que pasa en nuestra tierra.

Apo 13:11 Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. 12 Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. 13 Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; 14 y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. 15 Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia. 16 Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, 17 y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre. 18 ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.

Esta segunda parte nos habla de la Bestia surgida de la tierra. Estos son los Evas, no odian, con dos cuernos como de cordero, pero hablan como serpientes. Los Eva, recordemos convencen a los Adanes, ejerciendo el mismo poder que el mismo Satán que convenció a los Eva. Hace bajar fuego del cielo a la tierra, creo que se refiere a que hace caer o convence grandes ángeles fieles hasta la tierra o incluso que por medio de los evas otros lleguen a odiar convirtiéndose en otros ángeles caídos. Si no hubiera habido Evas, no habrían caído los Adanes, pues estos “dudaron” por amor a los Eva. Es decir que, sin los Eva, no habría sido necesario que Dios hubiera creado el mundo para tratar de redimir a los adanes, puesto que estos seguirían siendo ángeles. De esta manera, el infundir aliento a la imagen de la Bestia, es decir, “curarlo” para hacerlo presente en el mundo, es responsabilidad de los Eva. A Satanás, una vez vencido (muerto a espada), Dios lo recuperó para, cumpliendo toda justicia, poder recuperar también a los adanes en la nueva naturaleza hombre; que también tiene que pasar la prueba que los ángeles pasaron en el cielo y nosotros allí fracasamos: despreciar a Satán. En la tierra muchos han sido muertos (físicamente) por no adorar a los ídolos. Esta Bestia es llamada luego falso profeta. En efecto, los Eva hacen suya la causa de Satán, promoviéndolo y anunciándolo como dios (falso dios, falso profeta). 

Respecto al 666 ya he explicado en Antes un poco de Numerología (conviene leerlo), que viene de 777-111=666; de lo perfecto quitamos a Dios y nos quedamos con el demonio. Siendo además este número (el 6), el número del hombre, también consecución del demonio, pues sin él no habría hombres sino ángeles. Así, 666 = hombre = Número de la Bestia. Así dice que todos los de la tierra (grandes, pequeños, reyes…) tienen la marca de la bestia en la mano o en la frente. Hemos sido hechos hombres por acción (evas, mano) o por duda (adanes, frente). Una vez vacíos de Dios permanecemos muertos, “tirados”; solo podremos ejercer nuestra libertad cuando Dios nos ponga nuestras prótesis, los cuerpos. Esa libertad es comprar y vender. Gracias a Dios y a la pasión los hombres luego tendremos la posibilidad de recibir el Espíritu Santo, no así los demonios que solo odian y no tienen cuerpo, no son hombres, no tienen la marca de la bestia 666 paradójicamente. Podremos ganar y perder Espíritu Santo (comprar: te deshaces de “oro del mundo”, ganas Espíritu; vender al revés). Es importante diferenciar el llevar la marca de la Bestia, que la llevan todos los hombres, con “aceptar” la marca de la Bestia que, creo, más adelante, se refiere a aceptar vivir como hombre para el mundo, también por acción, muchos ricachones… o por deseo: el que no tiene pero idolatra y desea las riquezas.

Luego sigue con los que acompañan al cordero. Apo 14:1-5.


La Gran Babilonia

En cuanto a la Gran Babilonia, aunque luego viene explicada por un ángel que es Roma, creo (la ciudad de las siete colinas), para mí se refiere también a todos los que en la tierra ejercen el mal. Es decir: Los demonios, los Evas, pero también los adanes que no han seguido a Dios. Dice:

Apo 18:2 Gritó con potente voz diciendo: «¡Cayó, cayó la Gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus inmundos, en guarida de toda clase de aves inmundas y detestables. 3 Porque del vino de sus prostituciones han bebido todas las naciones, y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con su lujo desenfrenado. 4 Luego oí otra voz que decía desde el cielo: «Salid de ella, pueblo mío, no sea que os hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen sus plagas.

Aquí las aves hacen referencia como siempre a los adanes (ver Noé p.61 ) que pueden, o en este caso podían haberse elevado del mundo. Por supuesto todos convivimos en el mundo con la Gran Babilonia, por eso dice, salid de ella pueblo mío.

Apo 18:8 Por eso, en un solo día llegarán sus plagas: peste, llanto y hambre, y será consumida por el fuego. Porque poderoso es el Señor Dios que la ha condenado.»

Apo 18:21 Un Ángel poderoso alzó entonces una piedra, como una gran rueda de molino, y la arrojó al mar diciendo: «Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la Gran Ciudad, y no aparecerá ya más…»

Es digno de mencionar que después de todo, el final de los tiempos llega para la Gran Babilonia en solo un día. Es decir, que quizá cuando llegue el fin del mundo será rápido. Lo cual contrasta con lo extendido que parecía la profecía del apocalipsis sobre el final de los tiempos.

El Final del Apocalipsis

Respecto al final es bastante claro, la recompensa de los que lo consiguen. Aunque después dice que Satán será encerrado por mil años y luego se le permitirá salir para luchar una última vez contra la Ciudad Amada y será destruido. Esto quiere decir que, tras la destrucción del mundo, Dios no romperá el tiempo inmediatamente, sino que esperará mil años. Y ¿cómo no podía ser de otra forma? Tal y como sostengo, el purgatorio es el tiempo que tarda un alma, cuando muere su cuerpo, en llegar hasta el límite del universo; según el Espíritu Santo que tenga subirá en más o menos tiempo, o si no tiene irá abajo. ¿Si rompiera el tiempo al destruir el mundo, que pasaría con los que no se han purgado? ¿O con los que estaban vivos en ese momento? ¿Los recuperaría directamente? Quizá eso no sería demasiado justo para los que murieron miles de años antes y esperaron hasta llegar al límite del universo (allá por donde crece este, rellenando el “hueco” junto a Dios); aunque luego está la parábola de los jornaleros Mt 20,1-16, así que no sabemos…

Así, después de los mil años, sí romperá el tiempo, que es aquello que limita a Satanás, la espada vibrante, y entonces de nuevo querrá luchar contra la Ciudad Amada, contra los ángeles y los que lavaron su alma con la sangre de Cristo. Y será definitivamente destruido porque ya no podrá usarnos de escudo, ya no estaremos secuestrados por él.

Los dos últimos, el capítulo 21 y el 22, hablan claramente del cielo, o de nuestro cielo quizá, para los hombres que lo hayan conseguido (dos árboles de la vida, habrá separación con el cielo de los ángeles probablemente).

Bien, como siempre, mucho se me escapa, pero por aquí van los tiros.

Como última anotación, me pregunto si en el cielo, además de esos tipos de “seres” según la traición (ángeles fieles, Adanes, Evas, Demonios), éramos inicialmente de siete formas o tamaños diferentes. Sé que Dios provee lo necesario para nuestra salvación, de ahí las distintas religiones de las que hablo en el punto siguiente, y esto viene por lo que éramos en el cielo. No nacemos arbitrariamente en una nación cristiana o musulmana o taoísta… Además, hace muchas referencias siempre a 7 diademas, 7 cabezas que parecen hacer alusión a siete (tipos, pueblos, apoyos, tamaños o lo que sea). Incluso las 7 colinas quizá Dios se las puso a Roma también para dar un sentido “dual” a todo esto. Si fueran 7 tipos de seres, Satán al que llama varias veces “el octavo”, sería también parte de uno de los 7 grupos, pero mencionado a parte por ser el desencadenante. Así como la medicina tradicional china y la nuestra curan al hombre, estas 7 religiones transcurren junto al Amor perfilándolo particularmente. ¿Será casualidad que en la tierra prometida, símbolo del cielo, haya también 7 pueblos? (más allá de los 7 pecados capitales representados por esos pueblos, ver El judaísmo y la Conclusión del Ensayo p.331).