El Islam, también Fe Verdadera

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Es importante leer Estudios de las Profecías para entender por qué siendo aparentemente diferentes el Cristianismo y el Islam (y algunas otras) son religiones que emanan del mismo Dios, del único Dios.

Debemos ponernos entonces en el origen, en el cielo antes de la primera muerte. Allí cada uno teníamos un desarrollo diferente, todos iguales en lo que éramos pero diferentes en tamaño o «edades», si queréis. Dios provee lo que hace falta (y en realidad nos pide lo mínimo a cada cual) para salvarnos. Y además nos mantiene separados apropósito por nuestro bien.

Carta a un musulmán

Falso, el musulmán que odia. Falso, el Imán que el odio predica.

Antes de todo…Conceptos usados a veces de manera diferente
PersonaEstá formada por nuestra libertad y decisiones tomadas. Nuestra forma de ser (ser con minúsculas).
AmorReferido siempre al amor como sentimiento. Como el sentimiento de una madre por su hijo que le lleva a protegerlo por encima de su propia vida.
Espíritu SantoPara el cristiano, no es San Gabriel como para los musulmanes. Es Dios (Allāh) en alguna intensidad, el que te hace sentir grande por dentro y sobrellevar tranquilo y feliz los sufrimientos del mundo.
PecadoAcción de desamor. No necesariamente los establecidos ‘legalmente’.

Falso Musulmán es el que odia, pues en ninguna aleya está escrito que odiéis; más de quinientas veces se nombran la misericordia, y compasión de Allāh.
Las aleyas que llaman a la lucha en defensa del Islam, fueron escritas para mantener el camino recto en la buena dirección del pueblo musulmán, pues Allāh quiso dar este camino para la salvación de muchos. Guerras había entonces que expulsaban a pueblos y mataban por la fe. Hoy no es así. No es Allāh ni su palabra la que cambia, somos nosotros los hombres.

Así, no se contradice el profeta cuando dice:

Sura 5,66. Si observaran la Tora, el Evangelio y la Revelación que han recibido de su Señor, disfrutarían de los bienes del cielo y de la tierra. Hay entre ellos una comunidad que se mantiene moderada, pero ¡qué mal hacen muchos otros de ellos!

Y esto otro:

Sura 25,52. No obedezcas, pues, a los infieles y lucha esforzadamente contra ellos, por medio de él.

Pues no es una guerra contra otras religiones, ni tan siquiera contra los sordos, ni los que apostatan del Islam, los infieles, sino que es una lucha por la defensa del Islam, contra aquel que os quería desviar (“no obedezcáis”) del camino trazado por Allāh para los musulmanes.

Sura 5,57. ¡Creyentes! No toméis como amigos a quienes, habiendo recibido la Escritura antes que vosotros, toman vuestra religión a burla y a juego, ni tampoco a los infieles. ¡Y temed a Dios, si es que sois creyentes!

En esta aleya no se defiende de los cristianos o judíos sino de los que, entre estos, se burlan de la fe musulmana; porque aquel que toma la fe musulmana en nada, por fuerza tratará de convertiros a su religión, y de hecho lo intentará de buena voluntad.
Tan loco está el soldado que sigue matando cien años después de una guerra, como el que pretende afirmar que del sagrado Corán se puede sacar una gota de odio.
Hoy nadie guerrea por convertir a un musulmán o expulsa de una tierra por religión. Solo matan los falsos musulmanes quienes ensucian la fe musulmana al hacerse llamar como tales. Cuidaros de estos porque el odio es el aliento y el propio lenguaje del demonio.
Si tuvieras dos hijos y uno de ellos estuviera cojo, ¿acaso no le darías una silla de ruedas a este para que junto al otro pudiera llegar a buen refugio? Hay un solo Dios, somos nosotros los diferentes. Y ¿si el hermano sin silla quisiera quitarle la silla al otro para que se moviera sin ella, animándole a caminar con las dos piernas? ¿acaso tú como su padre lo permitirías? No. O si no estás presente, ¿no le mandarías a un enviado para decirle: “No hagas caso a tu hermano, que no sabe de lo que habla”? Porque sin la silla tu hijo se movería arrastrándose y quizá no llegara a buen refugio. Allāh nunca nos va a poner una prueba que no podamos superar. El que reniega de su fe para alabar a Allāh, Dios, desde otra fe corre el peligro de no tener la suficiente fuerza para andar por el nuevo camino.
 Allāh, Yahvé, Dios son el mismo. La misericordia, la compasión, el amor son su verdadera Esencia. Esta es la Esencia que debemos perseguir para aunarnos con Él. No digo que tú seas cojo; digo que tú eres diferente a mí. No es casualidad que nacieras en un pueblo musulmán como tampoco lo es que yo sea cristiano.
De esta manera creo que un musulmán no debe hacer suyas las normas cristianas (ni viceversa, claro), salvo en lo referente al amor y la misericordia que ambas religiones tienen en común, porque si Dios os ha dado este camino, sin duda será porque está preparado para vosotros. Pues debéis saber que dos rectas paralelas dirigidas por la misericordia son dos caminos rectos en la buena dirección (como paralelas que tienden hacia el infinito). Siendo esto así no os podéis dejar engañar y dejaros llevar por el odio, pues no es eso lo que predica el Corán.

En cuanto a Jesucristo y con el Corán en la mano debéis saber que es mucho más lo que nos une de lo que nos separa. Nosotros no pensamos que cristo sea otro dios o un pequeño dios diferente. Nosotros sabemos que hay un solo Dios, que es el mismo al que llamáis Allāh. Efectivamente Cristo es hijo en cuanto a que su persona es creada por Dios, lo mismo que tu alma fue creada por Dios, no por tus padres; tú también fuiste hijo en lo creado. Sin embargo, si has sentido alguna vez a Allāh en tu interior, al que te da la vida de verdad, sabrás que Él se hace uno contigo, en perfecta comunión; esa parte que cuando estás en gracia se une a ti, no es parte creada, es Allāh en alguna intensidad. Cristo, nuestro hermano en lo creado, mantiene esa Esencia de Dios en su interior en la máxima intensidad, por eso digo que tiene naturaleza creada y naturaleza Divina. No porque sea otro Dios, sino porque él nos habla desde la fuente. El hecho de que podamos sentir a Dios en nuestro interior (la Sakina, pues es Dios el que nos da la tranquilidad o el estado de gracia) no quiere decir que en cada uno de nosotros haya un dios. Es el mismo Dios que nos atraviesa con mayor o menor intensidad dependiendo de cuán lejos o cuán cerca estemos de la fuente, del Amor Infinito.

El Sagrado Corán nos dice que Jesucristo no fue nacido de hombre, ni muerto, cuando sabemos que ningún hombre, ni el profeta, ni Abraham, ni ningún otro, dejaron de nacer y de morir. Y no razonamos más. Cristo es diferente a todos los hombres, porque fue la primera persona creada en el cielo capaz de vivir en Dios o convivir con Él en su interior, si queréis, y al hacerlo complació a Allāh que inició la creación; de hecho, es el único creado que nos habla desde la propia fuente. Él fue, el primero creado antes de nuestra primera muerte, antes de ningún otro; es el complaciente que propició nuestra creación. Tras nuestra traición en el cielo (o haber roto el juramento en el Edén, -que es decir lo mismo, lo explico en el libro-), y habernos vaciado de Allāh, caímos y ya en la tierra, cuando la humanidad está preparada, Jesús es el que prueba la Naturaleza hombre complaciendo a Dios (es decir, es capaz de albergar el Espíritu Santo bajo la peor prueba del mundo; amar bajo tormento siendo hombre), por eso no muere en lo que es. Allāh solo nos podía salvar en una nueva Naturaleza que escapara a la justicia celestial, pues si no, quedaríamos unidos al destino de Iblis, nuestro hermano también en lo creado, que igualmente traicionó a Dios, pero además Le odió; a él no se le dio cuerpo, pero está con nosotros, rondando nuestros oídos, también por justicia, pues en el cielo le escuchamos y nos dejamos engañar, aquí debemos elegir a Dios no a él. De lo contrario sería caer en el mismo pecado o romper nuestra alianza con Dios también en esta naturaleza. Desde aquel día de la cruz, en Jerusalén, todos los hombres, de cualquier nación y religión, pueden albergar a Dios, a Allāh, siempre que amen y sean misericordiosos como Él. Nuestra Naturaleza hombre se hace capaz, podemos Vivir con Allāh en nuestro interior. Pero no basta con eso, Allāh ha puesto esos caminos guiados por la misericordia para que usemos nuestra libertad a la hora de elegirle, las 7 religiones de las que habla la Biblia (ya lo he explicado también). Ha puesto normas diferentes, aunque parecidas; exámenes diferentes para nuestras ‘naciones’ diferentes (esas aulas del mismo colegio de las que hablaba). Normas diferentes que ponen a prueba nuestra libertad de elegirle. Dios nos hace libres, no quiere esclavos. Así que sabiendo esto, no debes dejar nunca de seguir las normas que como musulmán se te han dado, y sé misericordioso como lo es nuestro Padre Allāh, Dios. Y bueno será para ti reconocer a Jesús al menos como a tu hermano mayor que propició nuestra salvación como hombres. Los antiguos judíos lo ignoraron, bien claro lo dice Mohammed; no seamos como aquellos, pues cristo es mandado a toda la humanidad, no solo a ellos, no faltaba más. Bien, ya he escrito como Cristo, nuestro hermano mayor en lo creado, nos justifica en la Naturaleza Hombre. En el ensayo he mostrado pruebas irrefutables que estaban ocultas en las Escrituras incluso para aquellos que durante siglos y milenios se han dedicado a estudiarlas. 

Allāh te quiere, y desea hacer morada en ti; Él desea que te salves, pero Él es el que Es. No puede cometer injusticia, no se puede negar a Sí mismo; es esta la razón de que estemos en este mundo. Todos nosotros cometimos traición contra Allāh, pero mayor fue la de Iblis, quien altivamente odió a Allāh. Esa fue nuestra caída de los Jardines a la tierra. Pero Allāh nos ha hecho hombres para que como tales podamos elegir esta vez ser fieles a Allāh y así salvarnos. En justicia, por una orden, no podía salvarnos sin salvar a Iblis también pues todos éramos traidores. Así Él nos ha dado a nosotros esta nueva naturaleza desvinculándonos de lo que fuimos y de la justicia anterior, pero esta naturaleza hombre debía complacer a Allāh para que, de nuevo, como nueva creación, pudiera mantener Su Esencia (el Espíritu Santo, Dios), en su interior. La nueva Naturaleza debía ser probada con el amor extremo, por el mismo que complació a Allāh en la primera creación, en el cielo; por el mismo principio fundador: aquél que en la tierra no es creado por hombre, ni muerto como lo que es; Jesús.

Pero Allāh, aunque nos haya preparado caminos diferentes y válidos, no miente ni en el Corán, ni en las Escrituras; pues como digo Es el que Es. Así, efectivamente cristo fue creado en la persona, por Dios Padre, y cuando dice que pareció que le crucificaron, pero no murió, habla de que esa misma persona capaz de contener a Allāh en su máxima intensidad, no murió en lo que era: capaz de contener el amor infinito, a Allāh. Esto es lo más importante para nosotros, porque eso, esa prueba de amor extremo, hizo valida nuestra Naturaleza Hombre por completo como capaz de contener en alguna intensidad a Dios. Y cierto es, cuando el profeta habla de que no es hijo, en el sentido de que no es otro Dios; es hijo en lo creado y es Hijo en que es el único capaz de contener el Espíritu Santo en su máxima intensidad; la misma Esencia de Dios que tú, en tu capacidad, quizá hayas sentido en tu interior. Y Allāh mostró lo más importante a Mohammed, aunque de manera velada para mantener nuestros caminos separados, pues diferentes somos desde antes de nuestra primera muerte, aunque seamos todos hermanos.  Y a pesar de todo, os lo dejó escrito: no nace de hombre, ni muere, haciéndolo diferente a todo hombre sea santo o profeta, tanto aquí como en la primera creación, en el cielo; y haciéndolo para vosotros diferente solo aparentemente a lo que nos dejó escrito Él a los cristianos. Por otra parte, cuando dice (Sura 4, 157s): “… pero no lo mataron ni lo crucificaron, sino que les pareció así… Allāh lo elevó para sí”, ¿de qué habla realmente? ¿Que para el mundo pareció que lo hacían, es decir, a la vista pareció, pero no fue así? Como ya he dicho antes, habla del Ser de Jesucristo, la Esencia de Dios que mantiene en su interior que al morir amando, no la pierde, no muere en lo que es. Por lo que he visto, el profeta Mohammed tiene una forma directa de hablar. Porque incluso los profetas, aun con el Espíritu Santo en el interior o movidos por Allāh, conservan su propio estilo de expresión. Lo que he visto en el sagrado Corán, es que no suele hablar de esta manera: les pareció que lo hacían, pero no… Es más, casi siempre habla desde la realidad del mundo para desde allí, desde donde estamos todos, llegar hasta Allāh. Creo más bien que Mohammed movido por Allāh escribió esta Sura de esta manera haciéndonos coincidir a cristianos y musulmanes, aunque manteniéndonos separados aparentemente por nuestro bien. Como siempre no miente el Corán ni la Biblia, solo se adaptan a nuestro entendimiento. Pensar que habla de la NO muerte del Ser, es mucho más directo, realista, y, además, coincidente, que pensar en que pareció que le crucificaron como hombre, pero no lo hicieron. Por terminar de estudiar esta Sura, diría que al menos en español (no sé en árabe), las palabras “lo elevó para Sí” tienen una connotación de asimilación, como de ‘entrarlo dentro’, no solo de elevar o traer. Bien, quizá no sea igual en otros idiomas, la traducción en español, al fin y al cabo, es una interpretación del Corán.

No hablo por mí mismo; en el ensayo habéis visto lo que estaba oculto en las Escrituras por miles de años y ahora se revela claramente. Todo tiene un sentido perfecto. Ese juramento roto o esa manzana prohibida que se mordió, representan lo mismo. Así, Eva representa a los que se dejaron convencer por Iblis (que fue el primer infiel, Sura 2,34) en el cielo. Y Adán a los que se dejaron convencer por amor a los Eva. En los Adán no se da traición por codicia o altivez, sino por amor; aun así, hay traición. Los Adán son los que tienen el oído abierto a Allāh, Dios, tanto en tu fe como en la cristiana y otras. Los Eva son los sordos, los infieles a los que se refiere Mohammed. Así, no se contradice el profeta cuando augura buen final a los que obran bien y siguen las Escrituras y el Evangelio. Porque no son estos los Infieles sino los que tienen cerrado el oído hacia Dios en justicia por haber escuchado a Iblis en el cielo. Aunque quisieran no podrían escuchar aquí, tan solo pueden escuchar a Iblis como ocurrió en el cielo. Estos son los infieles, los que dicen que creen (antes por lo menos, ahora ya ni eso) pero luego es mentira, Sura 2,8-14. Seguramente habrá algún sordo en tu familia, en casi todas los hay, según las Escrituras. Estos, aunque no puedan escuchar a Allāh, sí pueden verlo en los creyentes, cuando observan su manera de vivir. En el mundo, los Eva se pueden convertir por medio de los Adán, como al revés ocurrió en el cielo (justicia).

No obstante, aparte de estos, está escrito también en la Biblia, que todos se convertirán (el león pacerá con el cordero). Se les abrirá el oído. Vuestros sordos y los nuestros y los de otras fes, que al final son los mismos, llegarán a escuchar; supongo que los vuestros bajo el camino musulmán y los nuestros por el camino cristiano, pues ambos caminos guiados por el amor y la misericordia, llegan hasta Allāh, hasta Dios. Por supuesto, no se refiere a que los cristianos se harán musulmanes o a que los musulmanes se harán cristianos, eso jamás pasará salvo en pocos casos de conversos de uno u otro lado (o de otras religiones). Se refiere a que los sordos escucharán, y esto se va a cumplir próximamente. Y todo esto pasará porque lo que ha sido revelado, es visible también por la razón del mundo; que es lo único que los necios pueden entender. O ¿acaso piensas que todos se convertirán al Islam? Sabes que eso no pasará, pues los cristianos, como tú, sentimos a Allāh, Dios en nuestro interior. Entonces, ¿crees que la solución es matar a los no musulmanes? Si fuera ese el deseo de Allāh, os habría hecho la nación más fuerte del mundo para que cumplierais su voluntad; pero, del orden de 100 veces EEUU, aunque ni 100 EEUU podrían acabar con todos los musulmanes si esa fuera su intención, tampoco podrían acabar con todos los cristianos si lo intentaran. Puedes pensar: Bueno, pero si Allāh quisiera se haría, y, sí, por supuesto; Él mismo podría hacerlo con solo pestañear. Pero Él no lo hará porque no es como algunos de vosotros pensáis. Él es misericordioso, nos quiere y nos quiere salvar a todos desde el amor, es decir desde la libertad (no como esclavos), pues para Él sería muy fácil hacernos esclavos. Además, no olvidemos, que Él ha puesto esos caminos paralelos en la buena dirección para llegar hasta Él. Y en esa imposible idea, de todo el mundo musulmán, ¿no ves que aun dentro de los que os llamáis musulmanes, hay muchos que no viven como tales? No basta con decir ‘soy musulmán’, como tampoco con decir ‘soy cristiano’. Lo dicho de los sordos, también se cumple en vuestra nación. Pero a Allāh, Dios, no se le oculta nada, luego nunca se cumpliría la profecía. Es finalmente la curación de esa sordera de cada una de nuestras naciones la que es profetizada; y no se hará por violencia alguna, más bien al contrario, porque el mundo se llenará de conocimiento del Señor.

Bien, como decía, es buena vuestra fe; no os hacía falta que uno como yo os lo confirmara, por supuesto. Pero sí os informo de que es el amor y la misericordia lo que os llevará a los jardines; no es otra cosa. También os digo que debéis abrir vuestro entendimiento hacia Jesucristo. Debéis saber que gracias a él se nos quitó el pecado de traición del cielo. Dios por medio de la persona de Cristo, quien mantiene la Esencia de Dios exacta en su interior, o permanece en la fuente de esa Esencia de Dios, si así lo veis mejor, nos salva al validar la Naturaleza Hombre por completo. A los cristianos se nos dijo: Hay un gran misterio, hay un solo Dios en tres personas; y pensando nos quedamos con la boca abierta. A vosotros se os ha dicho: Cristo no nace de hombre ni muere, haciéndolo diferente a toda la humanidad; y pensando quizá os habréis quedado con la boca abierta. Bien, pues el hecho de que tú y yo podamos sentir ínfimamente a Dios en nuestro interior, nos lo aclara todo. No es una herejía decir que tú puedas sentir a Allāh en ti y otro también y a la vez afirmar que Allāh es solo uno. Pero nunca podríamos contener a Allāh Infinito en nuestro interior, reventaríamos. Sin embargo, sí podemos mantener al Espíritu Santo, que es Allāh, Dios, en alguna intensidad; tal y como el vapor de agua es agua y no están en la misma forma. Tal y como el Espíritu Santo te hace diferente, se hace uno contigo, te permite vivir con felicidad los sufrimientos del mundo y, aun así, cambiado, sigues siendo tú, y hay un solo Dios. Recordad que a Mohammed se le reveló la santidad y excelencia de Jerusalén, de manera que él rezaba mirando hacia allí, luego vosotros cambiasteis la dirección hacia la Meca. Todo tiene sentido. En Jerusalén se da el acto de amor infinito de la cruz, aquel que valida a toda la humanidad, aquella cruz en la que los demonios (infieles), que guiaban a los romanos y judíos, creyeron dar muerte a la persona de cristo como capaz de contener a Dios. Pensaron que estaban crucificando a esta persona y con él al proyecto de Allāh para salvarnos en la Naturaleza hombre. Pero no fue así porque cristo no murió como persona capaz de contener a Dios. Murió su cuerpo amando y perdonando, y en ese amor, mantuvo el amor infinito del Espíritu Santo e hizo al resto de nuestros cuerpos junto a nuestras almas (naturaleza hombre) capaces del Espíritu Santo. Debéis saber que para nosotros el Espíritu Santo no es el arcángel Gabriel, sino Dios mismo entre nosotros, o dentro de nosotros, mejor dicho; el que te da la gracia y transmite la tranquilidad o Sakina sobrepasando los sufrimientos del mundo.

Si os digo que creo que vuestra fe, bien vivida, lleva también a Allāh, y que Mohammed fue su enviado, es porque de veras lo pienso. No es por miedo a que algunos de los falsos musulmanes me puedan matar por aquello que he descubierto y no puedo callar. Yo sé que el que muere perdonando por amor va de cabeza al cielo, de la misma forma que el que mata, odia, y va de cabeza al infierno si no hay arrepentimiento. Muchas puertas se me abrirían si muero por causa de Dios (en el amor, no nos confundamos) pues no soy ningún santo.

Los judíos que hicieron crucificar a Cristo también pensaban que hacían bien. De eso se vale el demonio, que es mentiroso y solo desea nuestra condenación. Pero hay algo que no puede ocultar: su odio. Si hay odio sabemos con toda seguridad que viene de él. Los judíos se olvidaron de que Dios espera pacientemente porque desea salvarnos a todos; aunque le ata la justicia que forma parte de Él. Él es el que Es y no puede negarse. Por eso los necios no podían escuchar sino es por vivir la experiencia de algún Adán; tal y como estos alcanzaron la muerte por los Eva, en el mundo ocurre al revés, y seguirá ocurriendo todavía por un poco. Sed precavidos y preparad vuestro corazón a lo que ha de llegar, pues está escrito que todos nos uniremos en el Señor; por fin los sordos también escucharán. No falta ya mucho para esto, creo que cualquiera puede darse cuenta. Y nunca será porque todo el mundo se haga musulmán o de otra religión, porque si uno ha sentido a Dios viviendo su fe, nunca la abandonará. Esta profecía se refiere a la cura de la sordera, de los Eva, de todos los que no pueden escuchar a Dios en ninguno de Sus caminos; de los infieles a DIOS (Uno, llamémoslo cada cual como se nos ha enseñado). ¿O acaso no crees que las profecías se cumplirán? Sí. Y se cumplirán siguiendo las normas del mundo, al menos las que están hechas para que sean cumplidas antes del próximo fin de este.

Por último, voy a poner algunas aleyas en las que se confirma que Mohammed llama infieles a los que no creen en Allāh, Dios, (a los sordos), no a los que creen en Allāh, Dios, desde la religión cristiana; esto es así casi siempre salvo en algún caso que resalta una cualidad mal vivida de estos. El Corán no cambia ni se contradice como afirman algunos. Cambiamos los hombres, y nuestro entorno. Así, como digo, en distintas aleyas afirma, que las escrituras y el Evangelio son fuente de luz y los cristianos, judíos y sabeos (?) que creen en Dios y obran bien no tienen que temer y no estarán tristes (Sura 5,69). En otras, llama infieles a los judíos que no creyeron en el Evangelio, ni a Jesús, como confirmación de lo que habían recibido en las Escrituras por boca de los profetas enviados por Dios, a los que también mataron, y así rompen la alianza que Dios trazó con ellos (Sura 2,87-90). También a los que siguen los ídolos del mundo, los que toman por dios al dinero, el poder, el sexo… que hacen de estos ídolos sus dioses a los que rendir pleitesía igualándolos a Allāh. También llama infieles a los apostatas de la fe musulmana, los que tras conocerla rehusaron de ella.

Siguiendo con la defensa propia, otra prueba de muchas, de que el profeta siempre habla de defensa propia la vemos en estas Suras:

Sura 2,82. Verás que los más hostiles a los creyentes son los judíos y los asociadores, y que los más amigos de los creyentes son los que dicen: «Somos cristianos». Es que hay entre ellos sacerdotes y monjes y no son altivos.

Sura 5,12. Dios concertó un pacto con los Hijos de Israel. Suscitamos de entre ellos a doce jefes. Y Dios dijo: «Yo estoy con vosotros. Si hacéis la azalá, dais el azaque, creéis en Mis enviados y les auxiliáis, si hacéis un préstamo generoso a Dios, he de borrar vuestras malas obras e introduciros en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos. Quién de vosotros, después de eso, no crea se habrá extraviado del camino recto». 13. Por haber violado su pacto les hemos maldecido y hemos endurecido sus corazones. Alteran el sentido de las palabras; olvidan parte de lo que se les recordó. Siempre descubrirás en ellos alguna traición, salvo en unos pocos. ¡Borra sus faltas, perdónales! Dios ama a quienes hacen el bien.

De nuevo, no proclama la lucha contra los Israelitas por ser Israelitas; el combate lo pide contra los que atacan a la religión musulmana, cosa que hoy no ocurre.
Hay otras que son claras para marcar la separación, los caminos diferentes que Allāh nos ha dado por nuestro bien.

Sura 3,85. Si alguien desea una religión diferente del Islam, no se le aceptará y en la otra vida será de los que pierdan.

En el Evangelio:

Jua 3:16-18 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.  Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.

Bien, en estas yo creo que se refiere a los que conociendo las enseñanzas de la religión que han vivido en su lugar de origen y la rechazan serán “de los que pierdan” o “ya están juzgados”. ¿Por qué? Porque en ese caso son de los Evas o Sordos. Allāh no nos ha elegido por el país en el que nacemos. Tampoco nos ha juntado a todos los que escuchan en Europa o en Oriente medio y África, siendo como decía que en cada familia incluso estamos mezclados los sordos con los que escuchan. ¿Cómo alguien que no ha recibido la fe cristiana va creer en Jesucristo? O ¿Cómo alguien que no ha recibido el Corán va a desear si quiera el Islam? (ya no otra diferente, ni siquiera el mismo islam). Sin embargo, solo un musulmán que conoce el Islam, puede llegar a desear otra diferente (hablando de la Sura 3,85). De nuevo habla de los sordos, apostatas y demás: los infieles. Dios es justo y todo tiene sentido.

No escribo esto para deciros, ¡Olé! Qué bien, ya somos amiguitos. Porque tampoco a los infieles hay que atacar. El profeta habla de que se les retribuirán sus acciones tras esta vida. Como decía, la lucha del musulmán se declara como defensa de la fe musulmana, de aquello que pretende apartarte de la fe. Hoy nadie salvo el demonio lucha contra la religión musulmana; tan solo los falsos musulmanes se unen al demonio para atacar a otras religiones, pues engañados por él se han convertido en sus sicarios, pero el que se deja engañar antes o después lo pagará. Así, hoy, la Yihad verdadera, no la falsa del falso musulmán, es nuestra lucha activa contra el demonio; nuestras armas, son la oración, la limosna, el ayuno, las peregrinaciones a lugares santos; esta es la lucha que nosotros, los cristianos, igualmente tenemos contra el demonio, no podía ser de otra forma. Para vosotros, las armas son los cinco pilares; para nosotros cambia un poco nada más. Nuestros ayunos son todos los viernes y en la cuaresma (40 días). Hay quien no come nada salvo por la noche y de madrugada, pero la mayor parte de los cristianos practicantes hacen ayuno de comer carne, además de quitarse algo que les guste (televisión, ordenador, …). No somos tan diferentes. Efectivamente, no estamos llamados a ser amigos, sino a algo más: hermanos verdaderos, y a compartir a Dios en nuestro interior. La hermandad es un grado mayor que la amistad, pues cierto es que a un hermano no le hace falta divertirse o entretenerse con otro hermano, ni compartir amigos; algunos ni siquiera viven en la misma ciudad. Sin embargo, un hermano está siempre ahí para lo importante. De hecho, lo que más puede separar entre hermanos, es que unos pertenezcan a los sordos y otros a los que escuchan; y esta es la hermandad verdadera, aquella de la que hablo, la que engloba a los que escuchamos de todas las religiones guiadas por el amor y la misericordia, a los que buscamos a Dios, a Allāh.

Bien, lo realmente distinto del Sagrado Corán, está en las normas exigidas a vuestra comunidad, que son diferentes a las nuestras. Como decía, algunas normas son pruebas para nosotros, otras, ayuda contra el demonio. En este mundo se prueba nuestra libertad. La voluntad que tenemos de seguir a Dios, nuestra fidelidad. Las normas son diferentes porque somos diferentes desde el origen, desde el cielo, y Allāh nos prueba con aquello con lo que podemos (quizá también según la intensidad de nuestro pecado allá arriba). De la misma manera que un examen en el colegio es diferente para un niño de 7 años que para otro de 9 años; pero lo que subyace, la misericordia y el amor está en el fondo de ambas religiones. Esto es lo importante, y es lo que nos va a permitir vivir la Sakina. Lo que dice el Corán de Jesús, en el sentido que ya he explicado, no contradice la verdad sobre Él. Y más parece otra diferenciación para separar nuestros caminos por nuestro bien. Otro de esos avisos para separar nuestros caminos que son los muros que contienen las diferentes aulas del colegio, son las normas que impiden que uno se equivoque de clase y vaya a otra donde, o bien no va a entender, o bien, por tomarlo como sabido no llegue a llenarse de la sabiduría, del Espíritu Santo, pues nuestra persona es probada en el amor, en la medida de nuestra propia persona. Pero ya está cerca de tocar el timbre del cole y aún podremos unirnos a jugar un poco en el patio, cada uno consciente de lo que sabe, pero todos en el mismo colegio, guiados por el mismo director, enseñados en la misma dirección: el amor y la misericordia.

En este ensayo he mostrado pruebas irrefutables que demuestran la existencia de Dios, que el pecado original fue personal de cada uno de nosotros en el cielo y que Jesucristo nos salva de aquel pecado en la validación de la Naturaleza Hombre. Y no son pruebas de fe, que se pueden creer o no creer según sea tu religión, son pruebas para los necios, pruebas del mundo y la razón. He mostrado como en la Biblia se distinguen siete diferentes caminos paralelos en la buena dirección, uno de ellos el Islam, según he podido deducir. Y he mostrado como Cristo redime a toda la Naturaleza Hombre, por nuestro pecado que nos llevó a la primera muerte y nos sacó a cada uno de nosotros del cielo, del jardín. Esta redención o validación es la que nos permite albergar a Dios, a Allāh en nuestro interior. Y lo conseguimos siguiendo uno de los 7 caminos guiados por el amor y la misericordia. Incluso uno que no siga ninguno de estos caminos, amando se puede salvar, aunque no puede vivir ni sentir la Sakina o el Espíritu Santo en su interior aquí en la tierra; hace falta fe en Dios, que es tu primer pilar, o vivir el credo cristiano para mí que soy cristiano, pues hay un solo Dios. Y no solo mencionarlo sino creerlo.

Dios nos ha hecho un gran regalo; este viene con un libro de instrucciones y con un embalaje de corcho para protegerlo. Algunos han abierto la caja del regalo, han visto el manual de instalación rápida y no han profundizado, así que no han entendido nada y se han quedado buscando una utilidad al embalaje de corcho sin fijarse en el regalo. Otros, han cogido el regalo, pero aprisionado por los embalajes de corcho de los cuales no se quieren separar pues viendo que los primeros los cuidan con tanto ahínco, se imaginan deben ser muy importantes. Por último, están los que han desechado los embalajes y han abierto el regalo.

Bien, los embalajes para proteger el regalo son las aleyas que protegían el Islam, cuando este estaba llegando, se estaba implantando en la nación a la que fue enviado. Fueron importantes para el momento en que la religión musulmana corría el peligro de no asentarse, en tiempo de las guerras por religión; en tiempo en que los de habla fluida y gran cultura podrían atraer a muchos hacia un camino de muy difícil transcurrir para vosotros. Hoy, insisto, nadie ataca por cuestión de fe al Islam. No cambia Allāh, cambian los hombres. Los que se han quedado con los embalajes nada más, son los falsos musulmanes que se han quedado con lo superficial y ahora inútil. Los que han visto el Corán desde la misericordia y compasión de Allāh, pero guardan esas aleyas de protección como si fueran el deseo de Allāh de que nos odiemos y peleemos entre nosotros, no pueden entender el resto del Corán como reflejo y obra de alguien Misericordioso y compasivo; porque lo uno interfiere en lo otro. Estos, aunque tienen buenas intenciones, no pueden entender realmente su propia religión. Por último, están los que han desechado los embalajes y han abierto el regalo. Estos han encontrado Amor y misericordia; han encontrado una máquina con hélices para volar y llegar junto a Allāh. Unas normas que ayudan a ser misericordioso con el prójimo y a amar; que son prueba para la libertad y esforzados (aunque gratificantes) escalones para llegar hasta Allāh.

Todo se mueve como un engranaje milimétricamente medido, y todo al compás de la razón. Creer que Cristo, nuestro hermano en lo creado, nos ha salvado de nuestro pecado en el cielo, es decir, de la primera muerte que pudo ser definitiva, no debe ser contrario a tu fe, de la misma manera que yo creo que Mohammed fue enviado por Dios a vuestra nación, y continúo siendo cristiano. Debes leer si no lo has leído “3. Justicia y Redención en Cristo” p.107.